San Pablo, Patrón de los ecijanos
San Pablo, Patrón, aquí andamos
de nuevo dispuesto a saludarte y ¿Cómo no? a felicitarte en esta fecha en la que
nuestra Iglesia celebra el día de tu conversión. Mucho tiempo ya desde aquello,
pero ya ves, lo seguimos recordando y en el tira y afloja de estos casi dos mil años,
donde tantísimas cosas ocurrieron y los que deberían habernos dado la vuelta
como a un calcetín, pues de qué si no habrían de servirnos tantísimas
experiencias de: plagas y malignas enfermedades, fenómenos naturales de
cualquier tipo, guerras y enfrentamientos brutales y exterminadoras, épocas
bajo el dominio de tiranos de todo tipo y aquí incluyo a los nuestros y como
observarás, la sociedad de la que hoy
formamos parte, en bastantes cosas todavía,
piensa uno que no andamos demasiado lejos de aquellas: injusticias,
cerrazones y desigualdades que tu
conociste. Dicho coloquialmente Pablo: poco, poco hemos cambiado.
Aquí los seguimos habiendo de
“primera” y de “segunda” y si me apuras, aun habrá para encasillar a otros
muchísimos que no tiene “tanta categoría”. “Los mismos perros pero con distinto collar,
que diría el castizo” ¿Qué pasa Pablo? ¿Por qué tantas injusticias y tanto desajuste?
¿Por qué siguen habiendo tanto
“señorito”? Y te lo digo entrecomillado,
cuando no haría falta, porque bien sabes que me refiero, no solo a los de
sombrero de ala ancha y caballo enjaezado, esto es anecdótico y van en
retirada, si no a tantos que conseguido algo de poder en sociedad, venden
libertad a cambio de libertad y claro está, la banca siempre gana, dejándonos a
la mayoría indefensos, postrados ante sus engaños, “compasivas subvenciones” y con la espada de
Damocles sobre nuestras cabezas por si osamos pasar sin agradecérselo y por
tanto sin adorarlos en sus “altares, que bien se lo merecen”… ¡¡Bendito sea el Señor!!
… Una vez nos aclaremos, no serán
suficiente tres días introducidos en nuestro “Damasco” sin comer ni beber dándole
vueltas al coco para retomar el mejor
camino, es mucha la ceguera y mientras: la soberbia, la arrogancia, el falso
orgullo, la prepotencia, el exceso de banalidad… no nos permita dar por hecho que las bajadas
del caballo son caídas, será difícil superar
el estado de injusticias en el que andamos inmersos.
Dirás que exagero y que soy
pesimista, pero… la feria la cuenta uno
como le va, yo sé que me entiendes. Veo que hay mucha gente que lo está o
estamos pasando mal, que no hay ilusión casi por nada, que no hay trabajo con
el que las criaturas puedan ganarse el pan y que desgraciadamente siempre somos
los mismos, los de abajo, porque a los de arriba: políticos, banqueros y sus
acólitos, a esos con todo lo bien puesto que se ponen, no les falta “detalle
sobre el labio” y detrás de sus muchas mentiras solo esconden impudicia y la
eterna adoración al “Becerro de oro”.
Haz algo Patrón, sácanos de esta
“Mamertina” donde muchos andamos preso, porque ya solo nos falta que nos
rebaneen el cuello.

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