campiña ecijana

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sábado, 18 de agosto de 2018

"Sacando pescuezo"


El tonto posvacacional, un habitual.
          Ya empiezan a verse sin disimulo los: pedantes, pesados, cansinos, acomplejados, presuntuosos, papanatas…   dando lecciones de “conocimiento” y “sacando pescuezo” por cualquier esquina ¡Ancha es Castilla para el ego! se juntan o agrupan entre ellos, cuando no rodean al cándido o sufrido de turno, para ofrecerle y exponerle su “poderío y talento”, luego de haber volteado el mundo, gastándose lo que era oportunidad de ser en cualquier cursillo veraniego con tal de alimentar el juicio poniéndolo más acorde y de mejor provecho. Luego vendrá “el tío de la rebaja” con los gastos de las tarjetas, las averías de termos, neveras o lavadoras, que esto es otro habitual. A manojitos y pegados por la cola, lo mismito que los boquerones que freía mi madre, van contando grandezas, descubrimientos, banalidades y demás nonadas flanqueadas a su entrada de gran arco de triunfo; hay que “vestir al santo” como sea y ponerle todo tipo de florituras y oropeles y eso que falta todavía para que termine agosto, o sea que nos queda por sufrir.
        Por las terrazas de las tabernas, en las puertas del mercado, en las cajas de los “supers” o en cualquier esquina andan a la gresca hasta ver quien la cuenta más gorda. Vienen de: Madrid, de Galicia, de los Picos de Europa, de la Costa Brava, Andalucía, cualquier rincón de Castilla, del Levante o del Pirineo, Parque Nacional que se preste o nacimiento de río por escondido que esté; algunos hasta del pueblo donde aparecieron a la vida; esto sí, a que los vean, más que a ver ellos ¿Qué se piensan?   y otros muchos “extramuros” de cualquier frontera, sin importarle la inmensidad de mares ni océanos ¡Qué importa la distancia!  Aquí se trata de ir donde “Vicente” …  y necesitan recrearse contándolo, si no ¿De qué sirve?  Para ello, llegado el caso, procuran hacerlo elevando el tono en cuanto te ven venir.
          Está claro que hago mi guasa y cargo la ironía en ese grupo de bobos determinados y del “postureo” posvacacional y no en todo aquel que sale de vacaciones, hasta ahí podríamos llegar; es una muestra del tipo de sociedad consumista y de pocos valores, donde no cuentan las intenciones del verdadero progreso y sí el de estar, aunque no el de ser (quemar y hundir que dirían los mayores en mi casa) en la que andamos inmersos y aunque solo representativo, lo es en demasía de algo  que, existiendo…  hay que luchar por no ver.
          Alguna vez habré contado mi opinión sobre esos grupos que tantas veces vi paseando por El Prado, sin ser exclusivo ello, pues se da en cualquier ciudad donde tengan museo o lugar reconocido de importancia (estos se enteran porque a ello si prestan atención) y solo miran de vez en cuando, los cartelitos donde el nombre del autor o alguna referencia al cuadro; por curioso y observador lo presencié muchas veces.  ¿Qué pinta todo ese personal correteando salas y pasillos, ocupando espacio mientras conversan los unos con los otros sobre cómo es el hotel o lo bien y barato que se come? ¿Qué provecho le sacan a darse la paliza, con lo que duelen luego los pies, visitando en una hora las salas del barroco, la pintura flamenca, las pinturas negras de Goya, sus Majas, los dibujos para las series de gravados  y hasta el Sto. Domingo de Silos de Bartolomé Bermejo, más el Claustro de Los Jerónimos…   y aún les queda tiempo para detenerse mirando alguna postal por comprar? Luego en la puerta se inmortalizan con la correspondiente instantánea ante el monumento de Aniceto Marinas a Velázquez y ya tenemos el historial completo ¿Qué les van a contar al vecino o al compañero de trabajo cuando regresen?
          Luego se dan casos como el de unas amigas del barrio que fueron con mucho misterio de visita por Italia (esto hace años) y se pasaban las noches en discoteca y el día durmiendo en el camping pegado a Florencia, lugar de alojamiento. Hay que salir de vacaciones, aunque no sirva de nada, porque si no, pueden pensar mal de uno…   como un amigo al que no doy más señas y que se pasaba todo el agosto encerrado en casa sin dejar salir ni a los niños, para que no los vieran por la calle, luego pasado agosto salían como fieras y seguro que algunos por las caras y las rarezas en el comportamiento les costaría averiguar donde pasaron esas criaturas el mes.  
          Los que seguimos donde siempre, iremos aguantando pamplinosos mientras andamos a la espera de la fecha escogida para las nuestras y de hacerlo donde el terruño, que es lo previsto, esperemos no coger cansados al personal de tanto chominoso que pasó arrollando cargado de hipocresía y enseñando escrituras de ínfulas.   
Montero Bermudo.
San Juan Despí, disfrutando del relax de agosto, mientras los veo llegar. 2.018